miércoles, 20 de diciembre de 2006

A veces

A veces un instante no es nada.
A veces, sin una mirada.
A veces me quedo callada.
A veces, con mil palabras.
A veces quiero sonreir.
A veces, sin tener ganas.
A veces pierdo mis lágrimas.
A veces, regándome el alma.
Las veces que duele existir,
las veces que el vivir gana.

lunes, 18 de diciembre de 2006

Locuras


- ¿Otra vez hablando de la muerte? Deberias ir a un psicólogo.
- No creo. ¿Para qué? ¿Para que me diga que estoy loca?
- Si es necesario, sí.
- No necesito a alguien que me diga que estoy loca...si no alguien que me diga que esa locura no le importa.

Fruto de mis delirios nocturnos...

domingo, 10 de diciembre de 2006

Canción


Muero,

por cada instante perdido.
Caigo,
con cada lágrima callada.
Pierdo,
mil viajes sin un destino.
Y digo,
que todo aún no lo he sentido.

Que digo que te quiero
y que me falta la voz
para gritarle al viento
sereno, que tiene un corazón
desgarrado en añicos,
roto sin remisión.

Que pierdo por segundos
la esperanza, el amor.
Que ya todo no es nada,
mil viajes sin perdón,
un vuelo sin destino,
a donde se pone el sol.

Que caigo poco a poco
como carta en tu buzón
sin sello, sin cartero,
buscando algún lector
que desentrañe su alma
que entienda su canción.

Que muero sin fronteras
en el jardín de una flor
que riega gota a gota
mi sangre sin pasión,
que ya no queda nada...
que sólo siento el dolor.

Muero,
por cada instante perdido.

Caigo,

con cada lágrima callada.

Pierdo,

mil viajes sin un destino.

Y digo

que todo aún no lo he sentido.

Acepto que no me he esforzado nada, que he escrito por escribir, por intentar desahogarme con unas palabras que no expresan lo que siento en este momento...y que sirven para secar las lágrimas menos que un papel mojado.
Pero necesitaba soltarlo y de una forma "alegre", por muy mal que acabase la historia. Y éste es el resultado.

Acepto que me tiréis tomates, pero perdonadme y no me dejéis de visitar...

sábado, 9 de diciembre de 2006

Mi hogar





Si los bosques son mi hogar...
no serás tú quién me aleje de ellos.


Recuérdalo, pues me siento una reina de la foresta,
plena de magia y poder, invencible en su tierra.

Madre de una religión ya extinguida
que aún vive el apogeo de sus tiempos.


Si luchas contra mi hogar…
no dejaré que me venzas


No lo olvides, pues no sabes a quien te enfrentas.

Soy Gaia y tú, humano, estás destrozando mis dominios.








domingo, 3 de diciembre de 2006

Storm



Los truenos bramaban por toda la bahía en esa noche oscura como la boca de un lobo, iluminada tan sólo por un relámpago esporádico o la luz del faro del acantilado. Un barco perdido luchaba contra los elementos para tratar de salvarse de un naufragio seguro en ese mar embravecido que embestía contra todo lo que encontraba a su paso, contra los acantilados que elevaban el faro hacia las tenebrosas nubes negras que cubrían el cielo con un manto de negrura. Era un faro viejo, semiderruido por el paso de los años pero que seguía sirviendo de guía a los barcos que en noches como aquella se encontraban en medio del infierno de olas en que se convertía el golfo, cuando el mar reclamaba con furia víctimas con las que saciar su sed y ampliar su tesoro oculto en los insoldables fondos abisales.
Por el borde del acantilado caminaba una joven figura femenina que vestía una fina túnica blanca que apenas la protegía de la intemperie. Su largo cabello azabache se dejaba agitar por el viento, a pesar de estar tan húmedo que cada movimiento desencadenaba una tromba de gotas de agua que se unían a la danza de las miles de la tormenta. Por su cara triste, vacía, sin alma, corría el agua, sustituyendo las lágrimas que ya no podían caer, acariciando sus mejillas por última vez.
Ascendía poco a poco, iluminada de vez en cuando, como un fantasma salido del inframundo que quisiera volver a él. Caminaba lentamente, midiendo y cuidando cada paso para no resbalar y que la caída resultase fatal. Se alejaba inexorablemente de su origen, suspirando por cada recuerdo que pisaba.
La luz del faro daba vueltas continuamente, siguiendo la rutina de cientos de noches, agotando poco a poco sus fuerzas, su tiempo. Avanzando, al igual que aquella figura, hacia su fin. Un rayo cayó en lo alto de la torre, provocando una sacudida que comenzó a derrumbarla. La luz permaneció encendida un instante más, suficiente para despedirse de esa naturaleza salvaje que tantas veces le había acompañado y luego se apagó, sumiendo a la bahía en unas profunda tiniebla, dejando a las embarcaciones rumbo a su perdición.
La joven llegó al pie del faro en el momento en el que el rayo golpeaba el faro y, cuando las sombras la envolvieron, dio su último paso hacia el mar y...cayó.

viernes, 1 de diciembre de 2006

Torrente de pensamientos


Jaque mate. ¿Gano?
Adoro tu sonrisa, tu mirada...pero odio no saber mirarte a los ojos.
Quiero verlo todo verde, porque verde es el color de la esperanza, ¿no?
El mundo se ha vuelto loco, deberíamos agitarlo un poco.
Mira, la luz aún está encendida, el problema es que tienes los ojos cerrados.
Energía, eso es lo que me transpasa si por alguna casualidad me descubres mirándote furtivamente...
Estoy cansada de aguantar al mundo, por eso sigo viviendo.
No, mi música expresa con mucho más que las palabras. ¿La tuya?
Debería dormir pero no tengo sueño.
Querría cantar, pero no tengo voz.
Sabría escribir, pero tiré la imaginación por la ventana.
¡¡¡Mira!!! ¡Chocolate! Ñamiiiii
Dame sólo un instante más para mirarte, para observarte, para sentirte, para hablarte...¡ si ni me atrevo a acercarme a ti!
Ya está, no puedo más. ¿Explotaré?
Continuará...