lunes, 26 de febrero de 2007

Lo siento


Lo siento,
porque podría gritar
y no quiero,
porque podría llorar
y no puedo.

Lo siento,
porque te rompo
en mil trozos viejos,
porque despeño
recuerdos nuevos.

Lo siento,
porque esta rueda
gira, es el tiempo,
porque un instante
muere al momento.

Lo siento
porque no escucho
verdades en hielo,
porque susurro
mentiras al viento.

Lo siento,
y es que otra vez
está deshecho.
Tu mundo, mi alma,
de nuevo muerto.



No es gran cosa.
Pero quería actualiza,
tenía esto por ahí
y no tengo tiempo.

sábado, 24 de febrero de 2007

Aidhem

Ayer decidí silenciar
de nuevo mis pensamientos.
Gritarles: ¡No estoy!
Y que todo quedara quieto.

Creí que la oscuridad iluminaría
más que una luz cegadora,
que el día. Y apagué el Sol
sin saber que la Luna no brilla sola.

Busqué de nuevo una solución,
debajo de las almohadas, en el tarro
de la harina y en el de la mermelada.
Pero no miré dentro de vuestros labios.

Traté de soñar que era el final
de lo que me rodeaba. No conté
con el río desnudando el agua
al bajar. Silencios de papel.

Cantos de cristal. Debería tener
la ilusión por amante y el amor
por pincel. Una amapola no pinta,
escriben susurros. Son dos.

(habrá quien lo lea por enésima vez... ^^ Lo siento. Pero a mi me gusta)

miércoles, 21 de febrero de 2007

Presente, pasado, futuro.

Hoy he sido ángel, he sido amigo,
he sido mar y estoy contigo.
Ayer fui duende, fui alegría,
fui una mirada y canté poesía.
Mañana es palabra, es arlequín,
es silencioso y va hacia ti.

viernes, 16 de febrero de 2007

Cuento


En un reino muy muy lejano, allá donde ocurren todos los cuentos de hadas, había una torre altísima, tan alta que la veleta de su tejado rozaba las nubes y en las noches despejadas hacía cosquillas a la Luna (nadie sabe para qué querían una veleta tan alta, pero ahí estaba, girando al son del viento).


En la cúspide de esa torre vivía una princesa. No era una princesa tonta y remilgada como las de cuento, era una princesita muy especial. Una gran persona que brillaba tanto como la luna. A veces, en esas noches sin nubes, algunos habitantes del reino la confundían con una estrella.
Pero la pobre princesa vivía sola en lo alto de su torre y había pocos príncipes con suficiente valor como para iniciar la ardua escalada hasta ella. Esa era la razón por la que la princesa nunca tenía compañía en su torre. Pero no debería preocuparse porque, el día menos pensado, un príncipe de verdad iría a buscarla y a estar con ella en la torre.


Esa princesa eres tú.


Dedicado a quien se lo envié en un mensaje,

ya sabes que yo he llegado allí porque soy un poco bruja.

Pero hay un príncipe de verdad

(no uno de esos papanatas que pululan por las calles)

buscando tu torre.

Y acabará encontrándola.

viernes, 9 de febrero de 2007

Fantasía

Deseos ardientes custodian
en las noches los sueños que arrollan
o abrasan los fuegos que embrollan.

¿Y qué hago
sino sentir?
¿Y qué pierdo
sino vivir?

Un dulce canto de avellanas,
alfombras de espuma sin cama,
cuclillo con trino de Esparta.

¿Y qué busco
sino la paz?
¿Y qué alumbro
sino un lugar?

El bosque cansado se asombra,
curioso romance de alondra
y un duende nocturno que llora.

jueves, 8 de febrero de 2007

Y volar en la ignorancia. Pero volar.


- ¡Mira! ¡Por fin puedo volar! ¡Y no me caigo! ¡Vuelo, vuelo vueloooo! Soy como una mariposa, ¿no ves la sonrisa que se dibuja en mis alas? ¿A que son bonitas? ¡Qué delicia sentirse flotar en el aire depués de tanto tiempo pegada a la tierra!
- Sí, todo es precioso... Pero para un momento y escúchame. Hay algo que quizá deberías saber.
- Ya bajo... A ver, ¿qué quieres? No...tu cara está demasiado seria... ¡No! ¡No quiero escucharlo! ¡Cállate! ¡Vete! ¡Lalalalala!
- No. No puedes seguir volando sobre ese aire, es peligroso, está...
- ¡Que no quiero oírte! ¿No quiero escucharte! ¡No quiero enterarme! ¿Ves? Lo has conseguido. Me has alterado. Ahora, lloraré. Y no hay nada más trsite que las lágrimas de una mariposa herida...
- Lo siento, pero deberías saberlo. Y llevas tanto tiempo evitándome...
- Lo sé, lo sé, lo sé. Pero no. ¡Déjame volar! ¿Por qué esa manía de cortarme las alas?
- ¡Nunca! ¿Me has oído? ¡Nunca! ¿Nunca deberías aletear en la ignorancia! Acabarás perdida, como una flor marchita.
- Vale. Si te escucho, no me perderé. Pero, ¿a cambio de qué? ¿De caer nuevamente al suelo? ¿De volver a ser una trsite larva, una simple oruga? ¿De vivir toda mi existencia a ras de suelo? Prefiero perderme y morir. Lo siento, eres mi ángel de la guarda, el de las malas noticias, el de los buenos consejos. Pero no quiero escucharte.



Dedicado a mi mensajero de malas noticias. A aquél a quien nunca quiero escuchar, a quien siempre silencio.

Porque lo siento, pero no puedo volver a caer porque quizá esa caída sea la definitiva.

Por eso prefiero mantenerme en la ignonrancia.