Por fin escribo algo... aunque no es que sea una obra de arte exactamente ¬¬
— ¿Estás seguro de lo que quieres?
— Sí, señora.
— No habrá vuelta atrás.
— Lo sé.
— Y tú serás el responsable de todo.
— De todo.
Ella suspiró, dejando la taza de café sobre la mesa con un ligero tintineo. Le miró una vez más, examinándole para comprobar que no titubeaba.
— Veo que estás seguro. Supongo que no sabes todo lo que implica... pero estás seguro.
— Pero, señora...
— No hay peros que valgan. Vosotros nunca miráis todo desde todos los ángulos. Os lanzáis de cabeza a vuestras empresas sin comprender el equilibrio. Y os extraña que a veces todo salga mal. Lo raro es otras veces vuestros planes funcionen a la perfección...
— Esta vez está todo calculado, se lo aseguro.
Una repentina carcajada salió de sus labios, como llegada de otro mundo a millones de kilómetros. Su suave melena con irisaciones púrpuras se agitó seductoramente y él creyó que se desmoronaba todo lo que había a su alrededor.
— Como tantos otros, me haces reir, Elis. Déjalo en que has calculado todo lo que has podido. Y, ahora, examinemos tu plan.
Él bajó la mirada unos instantes para coger fuerzas y, levantando la barbilla para tratar de mirar a sus ojos, comenzó a hablar.
(venía con imagen,pero no me apetece ponerla)
lunes, 10 de septiembre de 2007
domingo, 9 de septiembre de 2007
Desvaríos
Voy a empezar poniendo algo que escribi hace unos meses... a ver si consigo hacer algo medianamente bien de una vez.
Si el silencio no se calla
y trata de susurrar
la verdad al oído,
mentimos,
engañamos sin aviso,
a voz en grito.
Que un duende en un río
no tratará de nadar,
vadeará el limo.
Y si llueve y no estás
las lágrimas pierden sentido,
los pájaros convierten en ruido
tus pasos al caminar.
Por mucho que al andar
rodees los charcos, olvido
que mi mente nunca ha sido
algo de que alardear.
Si el silencio no se calla
y trata de susurrar
la verdad al oído,
mentimos,
engañamos sin aviso,
a voz en grito.
Que un duende en un río
no tratará de nadar,
vadeará el limo.
Y si llueve y no estás
las lágrimas pierden sentido,
los pájaros convierten en ruido
tus pasos al caminar.
Por mucho que al andar
rodees los charcos, olvido
que mi mente nunca ha sido
algo de que alardear.
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