miércoles, 26 de noviembre de 2008

Nocturno

Déjame dormir durante un instante
entre las paralelas de tus labios,
susurrándole al compás bucles de oro
y sueño.

Dime que por una vez la escala no cambia,
que donde eran dos metros ahora no es uno
o menos. Que las medidas no bailan
al ritmo que delineas...

Dame sólo una razón para que las rectas
se curven y transformen en palabras.
Que las palabras se rompan bajo la mina más blanda.
Que en vez de mina sea tinta
y no pueda ser borrada.

Descansa, niño, descansa.
Descansa y sueña con hadas. No con líneas
y dibujos. No llegues a la alborada
despierto, junto a tu lámina.





(¿Os dije que... sí, decidí estudiar arquitectura?)