domingo, 13 de enero de 2008


No es cieno,

ni agua,

ni aceite.


No es miedo,

ni sueño,

ni muerte.


Silencio

apenas

hiriente.


----------------------------------


Y, poco a poco, volvió a intentar levantarse.

Llevaba una mano en la herida,

para contener su sangre.


La otra, la más firme diestra,

soporta las zarzas, desgarre

de un viento mojado en alambre.



(continuará)

lunes, 7 de enero de 2008

Cerrado temporalmente, con textos esporádicos de pequeños momentos literarios.

Cuando logre escribir algo sin hundirme y pensar que es inútil, vacuo, sin sentido o poco original, volveré.

De momento me temo que me limitaré a los momentos de lucidez extrema que se dan de tanto en cuanto (curiosamente, no sé si ya lo he comentado, cuando debería de dedicarme a estudiar).

Lo siento

(también por mi misma).